13 de enero de 2009

Do you remember??

¿Te acuerdas aquel día? que sentiste los nervios en tu estómago, por que frente a ti paso esa niña que te gustaba tanto. Pensaste en acercarte y hablarle, tal vez usando el pretexto de regalarle un dulce que compraste en la cooperativa del cole. Permanecías sentado en alguna jardinera viendo como jugaba con las demás compañeras y tu pasmado pasabas media hora, con tu lonchera en la mano y un sandwich en la otra.

Eras un ratón asustado, el mas chico del salón y tu primera experiencia en la escuela. El kinder fue tu casa y tu Mamá la maestra. El contacto con el exterior y con otros niños no fue muy basto. Eso dificultaba un poco el llevarte con los demás. Veías a aquella niña de cabello negro y rizado y tu corazón sentía, algo que no conocías el nombre, una sensación de calidez y la sangre correr muy rápido. Elizabeth le dijo otra niña, volteo la cara buscando quien le llamaba por su nombre. Ahi fue cuando viste los rasgos inocentes y tiernos, una nariz pequeña y de punta redonda, largas pestañas y rizadas. Sus labios delgados y que apenas sobresalian un poco mas que su barbilla fina.

Paso algún tiempo, dias, semanas o meses hasta aquella excursión al Bosque de chapultepec, en la sección donde había juegos infantiles, con columpios, resbaladillas y los pasa manos que aún no alcanzaban muchos niños y por eso se mantenían alejados.
Corrias por entre los arboles corretenado con los demás niños, hasta que hiciste una pausa en tus juegos y la miraste una vez mas de tantas. Algo querías decir, no sabías que ni como, o para que.
Sonó la campanilla de un carrito de helados empujado por el clásico señor de tez morena y con el sombrero de paja. Sacaste de tu bolsillo, algunas monedas, traías dinero no se de donde ni cuanto, pensando en que no tenías suficiente edad para traer mucho. Corriste al carrito y escogiste dos paletas de limon, esas de palito cuadrado y mal lijado. Pagaste y tomaste una en cada mano.
Decidido fuiste a donde se encontraba ella, le extendiste una mano con la paleta y le preguntaste - ¿Quieres una Paleta? -
con una voz fuerte y de desden te dijo.
¡NO!
Sentiste frio correr por tu espalda y como si tu pecho se hicera pequeño.
Fue un rechazo contundente, sentiste que algo se rompia dentro de ti, pero no sabías que.

Pasó algún tiempo, y los niños en la escuela recibirían la vista de los estudiantes de odontología.
Muchos lloraban creyendo que les quitarían algún diente o les atormentarían con aquellas tareas propias del dentista. Aunque solo les harían una revisión para dar una recomendación a los padres a través de una nota escrita. Ese día tu no tenías miedo ni siquiera estabas asustado, a ti te gustaba ir al dentista por que despues de lo que hiceran, te compraban una nieve de limón.

Fue tu turno en la fila, Preguntaron tu nombre y tu edad. Elizabeth, que a un lado estaba con otra compañera, al escuchar tu edad se sorprendió y repitió en voz alta - ¡¿Cinco?!
Ahi, en ese momento tu eras mas grande por el ego que se incho dentro de ti, eras enorme y fue donde con altanería le respondiste ¡SI! ¿qué tiene? .
Lo sentiste como desquite, no lo concebías de otra forma. Fue la primera vez que te sentiste mejor que los demás.

1 comentario:

Paulina dijo...

Se llama Karma. El Karma si existe.